La abfracción dental es una lesión causada por fuerzas oclusales excéntricas de una parafunción (bruxismo) que provoca un arqueamiento de la corona que se adelgaza hacia el cuello del diente.

Es la pérdida de tejidos dentarías duros producida por fuerzas de carga biomecánica, como por ejemplo, las fuerzas producidas por sobrecarga oclusal.

Las lesiones destructivas de los tejidos duros de los dientes se producen muchas veces por la combinación de dos o más mecanismos patogénicos.

Los mecanismos patogénicos por los que se producen estas lesiones son debidos a procesos multifactoriales como:

  1. El espesor del esmalte se adelgaza hacia el cuello del diente. Los prismas del esmalte, frágiles y quebradizos se rompen debido a la deformación por estrés por la expansión, compresión y flexión lateral alternantes.
  2. El esmalte está sometido a flexión constante y a fuerzas por los movimientos oclusales. En el cuello del diente se produce la deformación, en condiciones periodontales normales, ya que el diente y el hueso alveolar tienen un módulo de elasticidad similar. Como la corona, con su capa de esmalte rígida, no se puede deformar. La deformación solo puede tener lugar en el cuello del diente. Esto hace que se rompa la sustancia dura, facilitando una mayor permeabilidad y haciendo más fácil la desestructuración química del diente.
  3. La dentina expuesta queda predispuesta a la abrasión por cepillado y a la acción de agentes cariogénicos.

¿Cuál es su tratamiento?

El tratamiento de la abfracción se realiza mediante ajuste oclusal, para reducir la flexión y compresión. 

La restauración de estas lesiones se realiza por medio de empastes composites adheridos e ionómeros de vidrio. Además se deben usar férulas de descarga para neutralizar los factores de estrés mecánico que contribuyen al progreso de estas lesiones.

En casos avanzados es necesario la rehabilitación bucal completa con coronas dentales.